Algunos entrenadores optan más por un “5” con características más de manejo de pelota, pero en la Lepra el volante central primero tiene que marcar y después jugar.

Le pasó a Martín Astudillo en su momento, que prefería a Franco Dolci, Luis Daher y Nicolás Medina antes que a Fausto Montero y Matías Villarreal. Berti llegó y rápidamente se dio cuenta que el volante central era el Memo Montero y que su suplente era Villita. Así el equipo encontró el equilibrio y la contención que el equipo necesitaba en la mitad de la cancha.

En este campeonato pasó lo mismo. Romero prefirió a Juan Manuel Cobo y entendía que su remplazante era Luis Daher. Pablo De Muner lo puso a Guerra, aunque el volante salido de las inferiores del Azul se lesionó en el comienzo del 2018. En vez de buscar a un jugador con las mismas caracteristicas que Guerra, De Muner se inclinó por Cobo, otra vez. “Úbeda es un chico y no está para este momento”, explicaba De Muner.

Gómez llegó y puso a Santiago Úbeda en la mitad de la cancha y mirá vos como le fue. De los cinco partidos en los que el juvenil está en cancha, la Lepra ganó 4 de 5 (12 puntos de 15). Y no solamente eso, a Independiente le anotaron 2 goles en 5 partidos.

Nadie dice que el “cinco” no tiene que jugar, pero su primera condición es la de quitar pelotas. Úbeda tiene quite y un buen primer pase. 

Uno por uno, estos son los números de los volantes centrales del Azul en el torneo:

  • Juan Manuel Cobo: 9 partidos jugados (ganó 1, empató 4 y perdió 4) – 10 goles recibió el equipo.
  • Luis Daher: Un solo partido (un empate) – 2 goles recibió el equipo.
  • Federico Guerra: 6 partidos jugados (un triunfo, 4 empates y una derrota) – 4 goles recibió el equipo, con la aclaración que en cuatro de los seis partidos al Azul no le hicieron goles.
  • Santiago Úbeda: 5 partidos jugados (4 triunfos y una derrota) – 2 goles solamente recibió el equipo.

Foto: Diario Uno

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