Son los abanderados de la ilusión del hincha. Hoy, no están ni para ser titulares. ¿Cómo recuperarlos?

 

Cuando comenzaba a tener forma este plantel de Independiente Rivadavia, Abelairas y Méndez eran sin dudas los que iban a cargar sobre sus espaldas con la esperanza del hincha de la Lepra. Ellos mismos, quizá, son concientes de esta situación.  Sin embargo hoy no están ni para ser titulares y acá está la mayor crisis que atraviesa el equipo de Pablo De Muner.

Al Pitu le cuesta casi todo. No encuentra en Disanto ese socio que necesita, se mueve casi como un interno por izquierda porque ya la banda le queda muy larga y tampoco su desgaste alcanza. Poca participación, inconexo y puede notarse su fastidio. “Debemos comprometernos un poco más con el juego; si buscamos los espacios, aparecen”, tira un mensaje claro. Quiere que alguien se acerque y se ofrezca en corto o poder vislumbrar un movimiento al vacío para encontrar una asistencia. Hoy, sólo aporta su fantástica pegada en la pelota quieta y sólo esto lo sostiene dentro del once titular. Aunque a De Muner se le acabó la paciencia a los 15 minutos del complemento y lo mandó afuera por Méndez.

Justamente el Loco es otro apuntado por su pobre rendimiento. Mostró una ráfaga de lo que es capaz de hacer ante Instituto de Córdoba y después nada. Tanto fue así que hoy para De Muner no es titular. Capaz de hacer estragos con su potencia, con su pique corto, hoy Méndez no le aporta absolutamente nada al equipo y su salida del once titular está ampliamente justificada. Hoy, tiene espacio en el equipo arrancando desde atrás, como una especie de volante por izquierda o por derecha, y el arco le queda a un millón de kilómetros. Y cerca del arco es donde él puede marcar mayores diferencias.

Con Abelairas fastidioso y Méndez en muy bajo nivel, De Muner tiene todo un dolor de cabeza. Sus pilares o quizás los futbolistas con mayor jerarquía y desequilibrio individual están por debajo de la media del plantel.

Los pilares de la estructura de De Muner están en riesgo de derrumbe. ¿Logrará el entrenador salvar la demolición?

 

Foto: Marcelo Rolland/Diario Los Andes

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